Ubicada en el lado del Evangelio, el intradós de la bóveda del primer tramo de la capilla es de los pocos restos que quedan de la antigua edificación mudéjar, posiblemente de finales del siglo XIV o principios del XV, muy transformados, actualmente con pinturas de Rafael Blas Rodríguez, de 1941. Se remodeló esta capilla entre 1934 y 1935, bajo la dirección de Manuel Gómez, y fue entonces cuando se colocó la actual decoración de yeserías y techo abovedado con casetones del segundo tramo. Acoge el Sagrario y el culto principal de la Hermandad de la Amargura. A ambos lados del retablo permanecen las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, de finales del siglo XVIII. La Inmaculada que recibe culto en el retablo de los pies de la capilla, pertenecía al retablo mayor y con la remodelación de este para adecuarlo al culto de la Virgen de la Amargura, la imagen fue transformada como bulto redondo en 1960 por Francisco Buiza. Desde entonces permanece en este lugar. La capilla guarda interesantes pinturas, siendo la mejor de todas La caída del maná, atribuida a Lucas Valdés (1700). Además de esta, hay una copia de La apoteosis de la Eucaristía de Herrera el Mozo y de la Última Cena de Murillo. Entre las dos puertas de acceso a la capilla, hay un retablo del siglo XVII, con una pintura de las Ánimas obra de Andrés Pérez (Siglo XVII). En la hornacina principal se encuentra la talla de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes (Pedro Roldán, 1698).
Fuentes bibliográficas:
amargura.org
-Paseando por la Sevilla antigua (Jaime Passolas Jáuregui).
-Apuntes para conocer Sevilla (Jaime Passolas Jáuregui).
-Iglesias de Sevilla (Manuel Jesús Roldán).
-Sevilla. El casco antiguo. Historia, arte y urbanismo (Diego Cardoso Bueno).

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