Se dice que esta leyenda tuvo lugar el Viernes Santo de 1892, 12 de Abril, y cuyo relato fue el siguiente. Un hombre en evidente estado de embriaguez, estaba viendo el discurrir de la Esperanza Macarena. El sujeto en cuestión se encontraba bastante exaltado y dando constantes vítores a la Virgen. El individuo tenía un vaso de vino en su mano derecha, y sin darse cuenta de lo que hacía, lo arrojó a la cara de la Esperanza. Se formó un tumulto bastante importante, ya que el público asistente, se indignó y enfadó de tal manera que querían linchar al impío. Pero los agentes del orden intervinieron rápidamente, y el asuntó no pasó a mayores. Dice la leyenda, que la mancha en la mejilla izquierda de la cara de la Macarena fue originada por este suceso. Al año siguiente de este, un nazareno iba detrás de la Virgen descalzo, con grilletes, y cadenas. Hay quien dice que era el hombre que lanzó el vaso.
Fuente bibliográfica: Leyendas, tradiciones y curiosidades históricas de la Semana Santa de Sevilla (Vicente Rus Herrero y Federico García de la Concha)

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