El Templete de la Cruz del Campo fue mandado construir a instancias del Asistente de Sevilla Diego de Merlo en 1482, para recordar el acueducto romano conocido por los “Caños de Carmona”. En 1520, hubo obras en el Templete de la Cruz del Campo, sufragadas por el Marqués de Tarifa, que consistirían en la reparación del humilladero y la erección de la columna con su capitel.
A partir de 1630, el templete aumennta su importancia al convertirse en la última estación del famoso Vía Crucis que comenzaba en la Casa de Pilatos.
Es una construcción exenta de tipo mudéjar en ladrillo, de planta cuadrada y abierta en sus cuatro laterales, que se alza sobre una plataforma de algo más de metro y medio de altura, con gradas en los costados Sur, Este y Oeste, y podio inclinado en el flanco Norte. Exteriormente el templete se rodea de una verja de hierro, de barrotes coronados por puntas de lanza y cilindros en los ángulos rematados por piñas.
Forman la estructura cuatro pilastras de ladrillo con contrafuertes radiales que se elevan sobre muretes, del mismo material, ubicados en los ángulos de la plataforma. Sobre estas pilastras apoyan cuatro arcos apuntados de arquivolta doble; una interna y otra externa, cuya doble rosca se resuelve, bajo la línea de impostas, con chaflanes simples.
Remata la composición una sencilla veleta metálica apoyada sobre un pedestalillo de planta octogonal, de la que arrancan casquetes esféricos sobre trompas, formadas por semibóvedas angulares de arista viva. Por encima de ellas, y marcando la transición con la plementería de la bóveda, corre una nacela o registro en el que se observa escrita en letras góticas una inscripción conmemorativa.
Dentro del templete, cinco escalones de ladrillo suben hasta la plataforma donde está la cruz. Ésta es plana de tipo latino y se apoya sobre una columna de mármol sin basa, con capitel compuesto y cimacio. La decoración de la cruz se resuelve con remates en las puntas a base de un módulo circular con terminación puntiaguda. En cuanto a la columna, el capitel presenta volutas rotundas y hojas de acanto muy esquematizadas y los cantos del cimacio se decoran por círculos formados por una cinta vegetal que contienen racimos y hojas en bajorrelieve.
Fuentes bibliográficas:
-El Cicerone de Sevilla (Alejandro Guichot y Sierra).
-iaph.es
-sevillapedia.wikanda.es
-sevillaciudad.sevilla.abc.es

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