Para ubicar el origen de la talla de Santo Domingo de Guzmán Penitente, retrocedemos hasta 1605, cuando Diego González de Mendoza encarga a Juan Martínez Montañés, el retablo mayor de la iglesia del Convento Dominico de Santo Domingo de Portaceli. Tras la desaparición de dicho convento, el retablo fue desmantelado, llegando hasta nuestros días solamente la talla del Santo.
Esta escultura se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Martínez Montañés representa al santo recogiendo las enseñanzas de Torrigiano, arrodillado, desnudo hasta la cintura, con el hábito blanco de la orden, suelto y atado en la cadera. En la mano izquierda lleva un crucifijo, mientras que en la derecha lleva un flagelo con el que se azota la espalda.
Se observa un gran realismo, propio del Barroco, que se plasma en el estudio anatómico tan detallado del cuerpo (musculatura, venas, etc). También lo observamos en la cara, con la mirada que dirige a la Cruz, o en el hábito.
Fuentes bibliográficas:
-desdesevillaalospicosdeeuropa.blogspot.com
-elartedelapasion.blogspot.com
-explicartesevilla.blogspot.com

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