Nacido en Sevilla el 21 de Septiembre de 1902, fue una de las grandes figuras de la Generación del 27. Su obra se enmarca dentro de una corriente calificada por algunos como neorromántica. Debido a la sensibilidad, melancolía y dolor que transmitía su poesía y que se hallaba dentro de unos límites de contención como lo hacía Gustavo Adolfo Bécquer.

Estudió Derecho en Sevilla bajo la supervisión de Pedro Salinas, de quien fue discípulo y quien orientó los primeros pasos de poeta. En 1928 conoció en Málaga a Emilio Prados  y Manuel Altoaguirre. Poco tiempo después, ya en Madrid, entabló amistad con Vicente Aleixandre Federico García Lorca, poetas todos ellos pertenecientes a la Generación del 27. En diferentes momentos de su vida dio clases de español en la Universidad de Toulouse, en Inglaterra y en Estados Unidos.

De su inicial inclinación a la soledad y al nihilismo evolucionó hacia una actitud de íntima y acogedora espiritualidad. Así, los poemas «Atardecer en la catedral» y «La visita de Dios» señalan, el término de la evolución de un ambiente español, desde un ideario exquisito y minoritario hasta una emoción a la vez religiosa y socialmente humana. Sus primeras obras marcan un itinerario que parte de la poesía pura preconizada por Juan Ramón Jiménez para luego desembocar en una estrecha afinidad con el surrealismo. Esta etapa, que dio comienzo con Perfil del aire (1927) y Égloga, elegía, oda (1928), logra su mayor expresión y madurez en Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931), libros en los que ya se muestra, en todo su esplendor, un Cernuda enamorado y rebelde, orgulloso de su diferencia.

En sus volúmenes siguientes arraigó con originalidad y dominio la tradición romántica europea: Donde habite el olvido (1934), Invocaciones (1935). Los títulos que aparecieron a partir de este momento, más los ya publicados, fueron engrosando su obra poética completa bajo el sugestivo rótulo de La realidad y el deseo (1936); en 1964 se publicó póstumamente la edición número cuarenta.

Cernuda, que tras la contienda civil española conoció el exilio del que jamás volvió, emprendió, bajo la influencia directa de la poesía anglosajona, un período en el que su obra poética se hace autobiografía y reflexión. Residente en Gran Bretaña, Estados Unidos y, por último, México, publicó sucesivamente, entre otros libros, Las nubes (1940), Como quien espera el alba (1947), Vivir sin estar viviendo (1949), Con las horas contadas (1956) y Desolación de la Quimera (1962).

Fuentes bibliográficas:

biografíasyvidas.com

buscabiografías.com

dbe.rah.es

luiscernudalengua.blogspot.com

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