En 1965, Sevilla fue testigo de las Misiones protagonizadas por las Hermandades de la ciudad. Numerosas imágenes cristíferas y marianas fueron llevadas a diversos puntos de la geografía sevillana. La Soledad de San Lorenzo fue llevada hasta el Cementerio Municipal, en el que se rezó un responso por los difuntos.

A raíz de aquél hecho, el por entonces Mayordomo de la Hermandad (Ramón Pineda Carmona), pensó de qué forma podía ser recordada la estancia de la Virgen en el Campo Santo sevillano. Finalmente, la corporación del Sábado Santo, acordó colocar un azulejo de la Soledad a la entrada del Cementerio.

Se eligió al ceramista Antonio Morilla Galea, para pintar el azulejo. En él aparece la Soledad de San Lorenzo con la saya de Esperanza Elena Caro realizada en 1969. Este ceramista se basó en una foto de Haretón, para realizar la obra. Como curiosidad, la Virgen aparece con las palmas de las manos hacia arriba, como queriendo acoger a los difuntos. El azulejo fue bendecido el 1 de Noviembre de 1976.

Con el paso de los años, el azulejo se fue deteriorando, debiendo ser restaurado en 2007 y 2016. En este último, la Hermandad decidió ejecutar una réplica, y trasladar el primitivo azulejo a la Parroquia de San Lorenzo, concretamente en el Columbario junto a la Capilla de la Milagrosa. Esta réplica salió de las manos de Francisco Moya Toro, que fue bendecida el 12 de Noviembre de 2016.

Fuentes bibliográficas:

sevilla.abc.es/pasionensevilla

artesacro.org

retabloceramico.net

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