
A finales de 1943 nace en Sevilla, Antonio Dubé de Luque, convirtiendo a una temprana edad los impulsos artísticos infundidos por su padre, en premios y menciones otorgados al arte de sus dibujos, siendo La Virgen de la Estrella una de las más bellas obras creada a trazos de pincel y con sólo 18 años.
Pero su inquietud le llevaba más allá del lienzo, necesitada extraer sentimientos palpables y reales, descubriendo en la gubia la tercera dimensión del arte y consolidando poco a poco su labor escultórica al verse recompensado con los primeros encargos. Del modelado del barro surge el primer boceto, dándole vida al culminarlo en madera, y transformando la constancia en arte que invita al recogimiento, a la oración mientras contemplamos esta mezcla entre el presente y el pasado barroco.
De esta manera, surgen los trabajos relacionados con las cofradías. Siendo la restauración del anterior grupo escultórico de la Hermandad de la Cena, y el retallado y modelado de la Virgen de la Soledad, Titular de la Hermandad de Los Servitas (obra del taller de Antonio Castillo Lastrucci), los primeros a destacar. Continuando esta labor con las Vírgenes de La Candelaria, Nuestra Señora de los Ángeles.
Pero su obra no se detiene en este punto, sus dotes como cartelista (Coronación Canónica de la Virgen de la Encarnación de la Hermandad de San Benito y diversas portadas de los boletines de la Hermandad Servitas), y sus diseños (proyecto de la Urna para el Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro, pasos de misterio, palios), le convierten en un artista múltiple y polivalente que ve como su obra se extiende por Andalucía, Extremadura, Islas Canarias e incluso cruza el Atlántico para llegar a las Américas.
Aunque siempre se consideró autodidacta, desde joven frecuentó los ambientes artísticos de la capital hispalense, recibiendo enseñanzas de pintores tan refutados como Juan Miguel Sánchez, Eduardo Acosta o Pérez Aguilera. En escultura uno de sus maestros fue Manuel Echegoyán.
En 1966, Dubé remodeló la recién tallada Virgen de la Soledad de la Hermandad de los Servitas, hasta el punto de considerarse su primera obra para la Semana Santa, aunque no realizó su primera salida hasta el año 1981. Entonces, ya empezó a dotar a sus imágenes marianas del característico hoyuelo en la barbilla, sin duda una influencia directa del escultor José Montes de Oca, autor de la Virgen de los Dolores, titular también de su Hermandad de los Servitas y una de sus devociones.
En el año 1967, Dubé también retalló en profundidad el rostro de la Virgen de la Candelaria de Sevilla.
En el año 1969, el imaginero realizó la imagen de la Virgen de Consolación Madre de la Iglesia, de la Hermandad de la Sed. Dolorosa a la que dotó de unos expresivos ojos de color azul.
En 1978, la Hermandad de la Sagrada Resurrección confía en Dubé para la realización de la Virgen de la Aurora.
Dubé también remodeló en profundidad en el año 1984 el rostro y el cuello de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos. Entre 1994 y 1997, realizó diversas imágenes del misterio del Sagrado Decreto de la Hermandad de la Trinidad.
También destacó su faceta como diseñador de pasos y todo tipo de enseres. Destaca, en primer lugar, todo lo realizado para su Hermandad de los Servitas, entre ellos, el manto de la Virgen de la Soledad (2003). Además del actual paso del Cristo Yacente del Santo Entierro o, más recientemente, el paso de misterio del Beso de Judas, de la Hermandad de la Redención.
Fuentes bibliográficas:
–unpocodesevillaenlared.blogspot.com
-Escultura sevillana desde la segunda mitad del siglo XX y siglo XXI: Antonio Joaquín Dubé de Luque (Manuel Bas Lozano)
