Nacido en Sevilla en 1716, fue científico y marino. Uno de sus mayores logros fue el descubrimiento del Platino.

Estudió en Sevilla, en el Colegio Mayor Santo Tomás. Cuando tenía 13 años, se embarcó en el Galeón San Luis, en el que zarpó de Cádiz rumbo a Cartagena de Indias, y con el cual regresaría a la ciudad gaditana en 1732.

Después de este viaje, se examinó en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz, obteniendo una plaza en 1733, y un destino en el Navío Santa Teresa.

La Academia de Ciencias de París quiso resolver la incógnita de las dimensiones de la tierra. Para ello nombró dos grupos de trabajo, uno con destino a Laponia y otro a Ecuador, con la finalidad de medir un arco de meridiano. El segundo grupo fue autorizado por Felipe V a solicitud de Luis XV. Entre los oficiales españoles que acompañaron a la expedición francesa estaba Antonio de Ulloa, que por aquel entonces tenía 19 años.

Se embarcó en 1735, con la misión añadida de conducir al Virrey, Marqués de Villagarcía, con quien llegaron a Cartagena de Indias ese mismo año. Una vez allí, se formó una comisión junto a los científicos franceses Godin, Bouguer y La Condamine.

De vuelta a España, y habiendo embarcado en un navío francés, fue apresado por los ingleses. Después de diversos problemas, al llegar a Inglaterra fue puesto en libertad y se le restituyeron sus papeles. Allí, Ulloa aprovechó para completar sus conocimientos y, por medio del Conde de Harrington, que había sido embajador en Madrid, fue presentado a Martin Folkes, presidente de la Royal Society. Ulloa asistió a las reuniones de la Sociedad y fue propuesto socio de la misma en 1746. El presidente de la misma comunicó una relación de las Observaciones de Ulloa en el Perú, posteriormente sería elegido miembro.

Posteriormente vuelve a España, y se reúne en Madrid con Jorge Juan. Tras vencer la indiferencia inicial de la corte y conquistar el interés del Marqués de la Ensenada, Juan y Ulloa prepararon la publicación de las memorias e informes del viaje. Jorge Juan se encargó de redactar las Observaciones astronomicas y fisicas, y Ulloa de la Relación histórica del viaje a la América meridional.

Terminadas las Observaciones y la Relación histórica, en 1749 el Marqués de la Ensenada envió a Ulloa a un largo viaje por Francia, Suiza, Flandes, Holanda, Alemania, Rusia y los países del Báltico, con instrucciones relativas a la adquisición de todo tipo de informes técnicos y científicos. En París, asistió a las reuniones de la Academia de Ciencias, de la que era correspondiente y estudió la organización y funcionamiento de dicha institución. En Suecia trató a diversos científicos y al Rey Adolfo Federico II, y fue nombrado posteriormente miembro de la Academia de ciencias Sueca. En Berlín conoció a Pierre Moreau de Maupertuis, entonces presidente de la Academia de Ciencias.

En 1758 fue nombrado Gobernador de Huancavélica (Perú) y superintendente de su célebre mina de mercurio, en la que pretendió aplicar sus conocimientos y experiencias e introducir reformas administrativas, pero sus consejos no fueron escuchados, viéndose, además, obligado a defenderse de acusaciones de abuso de autoridad. Durante este período, realizó una Relación y superintendencia de la Real mina de azogues de la villa de Guancavélica (1758).

Cuando, por el Tratado de Fontainebleau, se cede a España la soberanía de la Luisiana Meridional, Ulloa, por orden de Carlos III, fue designado gobernador de este territorio en 1765. Puesto en el que luchó con grandes inconvenientes y en el que permaneció poco tiempo. Se le nombró, asimismo, gobernador de Florida occidental en 1766. Diez años después fue nombrado comandante de la flota de Nueva España, cargo que Ulloa desempeñó por última vez. Durante el tornaviaje a la península, que tuvo lugar en 1778, observó en alta mar un eclipse total de sol, que dio lugar a la oportuna publicación.

La Guerra de la Independencia de Estados Unidos, a la que España acababa de sumarse, supuso de nuevo su salida a la mar al mando de otra flota. Fue ésta una campaña desgraciada que costó a Ulloa un largo expediente y un consejo de guerra y, a consecuencia de ello, aunque fue declarado inocente, nunca se recuperó del todo su prestigio militar. Volvió a España en 1772, y en esa época preparó para la imprenta las Noticias americanas, que tuvieron gran aceptación en Europa. El resto de su vida transcurrió en Cádiz de modo casi ininterrumpido. En 1779 fue ascendido a teniente general de la Armada, y realizó dos cruceros, uno a Azores y otro al cabo Espartel.

Fuentes bibliográficas:

-Personajes sevillanos célebres en la historia (José María de Mena).

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