La capilla doméstica de San Luis de los Franceses, se encuentra junto al antiguo Noviciado de los Jesuitas. Dicha capilla servía para los cultos internos de los noviciados de dicha orden.

La traza es muy sencilla, tiene planta de salón cubierta mediante una bóveda de cañón sobre arcos fajones. La cúpula es elíptica sobre pechinas en el presbiterio, destacando la majestuosa decoración.

La bóveda nos enseña adornos de yeserías y pinturas al temple en las que podemos apreciar el sello de Lucas Valdés. De las paredes cuelgan numerosos marcos, medallones y cornucopias de madera tallada y dorada que contienen gran cantidad de reliquias de santos.

La cúpula del presbiterio es también de Lucas Valdés, la cual nos enseña una Apoteosis de la Virgen, con un apostolado a sus pies y un grupo de ángeles y querubines en la parte superior.

Esta capilla nos recuerda a la iglesia del Palacio de San Telmo. El diseño era de los Figueroa, los retablos y figuras de Duque Cornejo, y las pinturas de las paredes y los techos de Domingo Martínez, principal discípulo de Lucas Valdés.

El retablo de Duque Cornejo tiene las formas e iconografías de la obra de Andrea Pozzo, sacerdote jesuita y pintor barroco de considerable prestigio. El tema principal de dicho retablo es la Exaltación de la Eucaristía, con constantes alusiones a objetos relacionados con la misma, como es el caso de racimos de uvas, espigas de cereales u hojas de cardo.

Podemos apreciar una pequeña talla de la Virgen María en el centro (regalo de San Francisco de Borja), bajo un dosel sostenido por dos ángeles y rematado por la corona real. A sus lados hay dos tallas de San Estanislao de Kotska y San Luis Gonzaga, encima de las cuales se ven dos pequeños retratos y más arriba, dos altorrelieves que nos muestran a San Francisco Javier y San Francisco de Borja.

Sobre la imagen de la Virgen, aparece otro altorrelieve, con la escena de La recepción a San Estanislao de Kotska en el noviciado de Roma. El retablo se completa con pequeñas figuras de ángeles y virtudes.

En la parte posterior de este imponente retablo, se encuentra la Sacristía, a la que podemos acceder a través de unas pequeñas puertas laterales, siendo un espacio reducido. Al frente dispone de unas cajoneras, encima de las cuales, en el muro, cuelgan pequeñas pinturas, litografías y, de nuevo, huesos de santos en sus correspondientes marcos.

Es tremendamente reseñable, la bóveda esquifada, decorada con una pintura que la cubre por completo y que representa el anagrama de Cristo, rodeado por los cuatro evangelistas.

Fuentes bibliográficas:

-San Luis de los Franceses (Juan Luis Ravé Prieto).

leyendasdesevilla.blogspot.com

curiosasevilla.blogspot.com

visitarsevilla.es

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